Las plantas visionarias de los dioses europeos

Se ha escrito mucho sobre el uso de substancias visionarias en el mundo y en las tradiciones chamánicas de ambas Américas. Pero se ha escrito poco sobre ello en referencia a nuestras sociedades mediterráneas tradicionales. No obstante, también aquí ha habido un uso abundante de recursos fitoquímicos para modificar a voluntad el estado de la consciencia. Y ha habido tradiciones equivalentes a las chamánicas que hoy estudiamos los antropólogos viajando a otros continentes.

Dir. Societat d’Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius

Ruda siria

El problema de esta investigación en el Viejo Mundo es que se han perdido la mayoría de tradiciones referidas a la preparación de psicótropos y a la identificación de substancias concretas. Solo han soportado bien las tormentas de la historia moderna y de la uniformización del mundo actual los embriagantes alcohólicos. Las meigas, los bruixots, las malephicas, las lamias, las pithonisas y el resto de especialistas en volar por otras dimensiones fueron barridos junto a sus secretos. No obstante, ha sobrevivido algún conocimiento que poco a poco regresa de las profundidades del olvido. Voy a enumerar de forma esquemática los principales enteógenos hasta hace poco mal llamados “alucinógenos” que tomaban nuestros ancestros en sus ritos extáticos para hablar con su inconsciente, alabar a sus dioses y tomar sabias decisiones sobre sus vidas.

Empecemos con el más espectacular de todos los hongos visionarios: la Amanita muscaria, en catalán oriol foll o matamosques. Todos los catalanes lo recordamos: seta de gran tamaño, superficie roja brillante manchada de blanco y pie blanco como la nieve. El tronco se pensaba vacío: enanitos, gnomos y otros seres maravillosos parecían habitarlo según dictan las tradiciones. No han quedado rastros del consumo de la Amanita muscaria como recurso para buscar una embriaguez sagrada en la zona mediterránea, pero sí hay abundantes pruebas de su consumo lúdico a lo largo de la historia antigua y moderna. Esta larga supervivencia permite pensar en un origen prehistórico relacionado con prácticas y creencias animistas, probablemente dentro de un contexto cultural chamánico desaparecido hace unos 2500 años.

El efecto que induce esta seta tomada en cantidades mínimas (más de 20 gr. secos pueden causar un ataque de coma muscarínico) es divisible en tres momentos: primero una fuerte euforia y locuacidad; en un segundo momento de la intoxicación se produce una fuerte deformación espacial y el sujeto percibe los objetos como de gran tamaño; él mismo se siente un enanito. Tras ello, el ebrio cae en un estado de somnolencia visionaria que, dice, le lleva a conocer lugares lejanos y extraños donde escucha mensajes y consejos sabios provinentes de lucecitas saltarinas. Es obvio que esta descripción del efecto del matamoscas encaja a la perfección con el carácter atribuido a aquellos maravillosos seres, los duendes, folls follets. Viven justamente en esta seta roja, son muy activos, trabajadores y sabios (del griego gnomon, “sabio”), y solo se dejan ver en las profundidades de los bosques alpinos o pirenaicos, casualmente en los nichos ecológicos donde crece este espécimen fúngico. Además de todo ello, ha llegado hasta nosotros con fantástica vitalidad la frase hecha catalana estar tocat del bolet. En Cataluña, todo el mundo sabe qué significa esta frase: se aplica a aquellas personas que manifiestan un comportamiento que no se ajusta a los estándares aceptados, pero no tiene un sentido peyorativo, como podría detentarlo “estar drogado” o ”ser un demente”. “Estar tocado por el hongo” es una frase que traspira mucha simpatía y complicidad. En Cataluña se podría aplicar, por ejemplo, a alguien que esté pasionalmente enamorado y haga pequeñas locuras. En épocas tradicionales era frecuente que los campesinos que habitan en territorios donde crece la Amanita muscaria, se reunieran en otoño para ingerirla y pasar unas horas en estado extático. Todavía hoy hay viejos habitantes de los Pirineos que se entregan a los efectos embriagantes de este hongo alguna vez al año.

Hay también otros hongos de efecto visionario que crecen en la zona mediterránea y cuyo consumo tradicional ha dejado algún rastro. Básicamente se trata del Psilocybe semilanceata, espécimen que proporciona psilocibina como principio activo. Si bien en la cuenca mediterránea no hay datos referidos a su antiguo uso, recientes investigaciones de A. Gari concluyen que el Psilocybe semilanceata formaba parte de la farmacopea psicoactiva usada por las hechiceras medievales. Resulta muy revelador el hecho de que el nombre popular que tiene esta seta en vasco sea sorguin zorrotz (“bruja picuda”), lo cual podría referirse, por un lado al inconfundible pezón que tiene este hongo en su parte superior, y por el otro al consumo que hacían de él las antiguas hechiceras vascas. Además de ello, se han encontrado dos medallones del siglo XVII, pertenecientes a la utillería brujeril, en los que aparece claramente silueteado este pequeño hongo visionario.

También hay otros hongos psicoactivos que crecen en Cataluña, tales como el Panaeolus Cyanescens o el Stropharia Cubensis pero de ellos no existe ninguna información referida a su uso tradicional, aunque si actual. Bastantes jóvenes, aficionados a la psicomicología aplicada, conocen sus efectos y las buscan en las montañas para su propio consumo.

El tercer enteógeno que quiero mencionar es la hármaga o ruda siria. Es el famoso hârmel marroquí, de donde proviene el nombre científico de la planta, Peganum harmala. El harmal se utiliza desde épocas inmemoriales en toda la franja sur de la cuenca Mediterránea. En España , esta planta crece silvestre y en abundancia, y en nuestras tradiciones fue utilizada con diversos fines. Resumiendo mucho los usos de la Peganum harmala, cabe decir que el clorhidrato de harmina es un estupefaciente apreciado en medicina actual para tratar los estados de encefalitis letárgica (aunque lo era mucho más hasta mediados del siglo XX). También se conocen otras tradiciones referidas a la harmala (potentes efectos antihelmíticos, sudorípara y usada contra el cansancio físico y psíquico). Hasta hace pocas dé-cadas, en Castilla se elaboraba un licor especial macerando las semillas de harmal en vino normal. Con ello se conseguía alcanzar un estado de ebriedad eficaz contra las frecuentes depresiones anímicas. La receta es simple. Por otro lado, en Marruecos y en otros lugares del sur de la cuenca mediterránea exis-te la costumbre de hervir unos 15 gramos de esta semilla en una mezcla de agua y el 30% de zumo de limón. Posteriormente se deja secar al sol y la pasta resultante se fuma mezclada con tabaco para con-seguir un estado de extrema sensibilidad y energía sexual.

El cuarto vegetal embriagante que quiero citar es el llamado tomatillo del diablo o hierba mora. Se trata de la Solanum villosum. Esta planta suele confundirse con la Solanum nigrum y, a menudo, se hacen comentarios sobre ambas sin la pertinente -y muy necesaria- especificación. La S. nigrum da unos frutos relativamente apetecibles y dulces, de color negro aunque a veces adquieren tonalidades anaranjadas o marrones, y de ahí las confusiones que se han dado a lo largo de la historia entre una y otra. Una de las variedades de Solanum es la S. lycopersicum, universalmente conocida por sus frutos rojos: los tomates. Sobre la S. villosum tan sólo se puede afirmar que contiene principios psicoactivos
mucho más potentes que sus primas botánicas, y que estos efectos ya eran conocidos por nuestros ancestros griegos

y romanos del mundo clásico.El famoso escritor del siglo I Plinio el Viejo nos dejó un escrito donde afirma que no quiere decir nada sobre la S. villosum porque “él se ocupa de remedios y no de venenos”, pero -añadió con picardía para los entendidos- que son suficientes algunas gotas del zumo de esta planta para perturbar la razón: “según dicen, en muy pequeñas dosis provoca imaginaciones lascivas y visiones fantásticas; una dosis doble, una verdadera locura; y a cualquier dosis mayor, la muerte”. Actualmente, he podido recoger algún testimonio sobre una última supervivencia del uso de este enteógeno en la isla de Mallorca.

El siguiente psicotropo de consumo tradicional en nuestra casa está constituido por la famosa familia de las Datura, especialmente la Datura starmonium, el estramonio. Recibe los significativos nombres populares de higuera de infierno, berenjena del diablo y un sinfín de apelativos más en los que hay permanentes referencias a la locura, los diablos y las santas.

La Datura stramonium fue muy, muy usada en las antiguas tradiciones mágicas mediterráneas. Se trata de una planta que crece en los huertos poco cuidados de toda la cuenca, cerca de los vertederos e incluso sobre la arena de las playas más concurridas, al lado de reducidos bikinis y cremas bronceadoras. Son características sus enormes flores blancas acampanas, los frutos verdes erizados de pinchos y muy en especial el fuerte olor a fármaco que desprende.
Puede afirmarse que el estramonio es una de las pocas plantas alucinógenas, en sentido estricto, que existen. Su consumo produce una modificación de la consciencia y de la percepción tan extremas que conduce a la pérdida total de contacto con el entorno. Debido a la importante proporción de alcaloides que produce, el estramonio ha sido muy utilizado en medicina como hipnótico y contra el asma. Durante los últimos siglos, los cigarrillos de hojas de estramonio constituían el remedio conocido más eficaz contra la tos persistente y el asma. Debido a su elevada toxicidad, el estramonio ha sido ingerido por las personas a través de la epidermis y las mucosas del cuerpo, de donde salió la imagen de la bruja que vuela montada en una escoba. En efecto, las hechiceras europeas se untaban sus mucosas vaginales con las pócimas que cocinaban con base al estramonio, y para ello debían usar algún palo que les permitiera la administración intravaginal. Como la embriaguez aparece en pocos instantes, las mujeres tenían la sensación de alzarse por los aires montadas en el diabólico (o celestial) palo.

La Atropa Belladona también ha sido muy usada como propulsor de visiones en las tradiciones de brujas españolas y de Europa en general. En España su uso era muy conocido a pesar de la rareza de esta planta solanácea en la Península Ibérica, ya que solo crece en los hayedos y robledales de la zona pirenaica y prepirenaica. Los antiguos chamanes pirenaicos eran los especialitas en su uso.
Sus hojas contienen una gran cantidad de potentes substancias psicoactivas y ha sido uno de los especímenes más usados en el Mediterráneo para inducirse estados modificados de la consciencia. El sabio de la antigüedad Dioscórides afirmaba que bebiendo unas pocas gotas del extracto de raíz de Belladona, el sujeto entraba en estados de locura y tenía ciertas imaginaciones muy agradables que vivía como si se tratase de sueños nocturnos. También la intoxicación de Belladona era frecuente entre los adolescentes de los lugares donde crece, ya que solían comer sus frutos dulces, semejantes a uvas negras. En España fue tan usada en la farmacopea tradicional que incluso hay una Orden Ministerial actual (¡ya empezamos en el año 1949!), que prohíbe la recolección de la Belladona silvestre. Y estoy hablando de mediados del siglo XX, cuando todavía no existía ninguna prohibición europea sobre el consumo de psicotropos.

La siguiente planta embriagante conocida y usadísima desde épocas antiguas es el opio, la Papaver somniferum. La planta es popularmente denominada como cascall, y así se diferencia de su propia resina que es el “opio”. No me quiero alargar mucho sobre este espécimen porque ya es universalmente conocido y existe mucha literatura sobre él. Tan solo recordar que la Papaver somniferum es fuente natural de los múltiples derivados opiáceos descritos por los farmacólogos, y que sus aplicaciones terapéuticas han sido -y son- tan extensas que merecería recibir el título de “medicamento único”. Si hubiera que dejar un solo elemento terapéutico sobre la Tierra, éste debería ser el opio.

Otra planta estupefaciente de importante uso tradicional es el beleño o hierba loca, la Hyoscyamus niger L. Como otras plantas mediterráneas que tienen los mismos potenciales visionarios, el beleño contiene atropina y escopolamina. Referido a sus efectos fisiológicos y psicótropos, también el beleño produce una especial sensación de gran ligereza corporal, de perder peso hasta el punto de poder volar por los aires.

Esta sensación es tan vívida que fue inmortalizada por las mismas leyendas de las hechiceras voladoras. Es muy probable que el beleño sea la planta que se utilizó con más frecuencia como enteógeno en las tradiciones de hechicería medieval europea. Hay muchísimas historias interesantes, ilustrativas y divertidas sobre su uso como embriagante popular y como somnífero. Un refrán castellano reza “al que come beleño no le faltará el sueño”. Para explicar solo una anécdota, contaré que durante los largos siglos del medioevo era algo muy sabido que los gitanos solían echar semillas de beleño sobre las brasas de los baños públicos para narcotizar a los bañistas ingenuos y robarles las bolsas de dinero.
Para acabar, cabe apuntar que durante los siglos medievales, las brujas y hechiceras mediterráneas utilizaban complejas fórmulas psicoactivas para realizar sus vuelos interiores y para satisfacer sus expectativas de conocimiento. En la misma época, los boticarios oficiales hacían uso de los mismos compuestos psicoactivos. La diferencia estaba en que mientras la Santa Inquisición quemaba a las brujas, los boticarios estaban avalados por la ortodoxia del poder y ganaban dinero con ello. Para acabar, a principios del S. XVII se hicieron famosas en la Europa meridional las Tabletas de Roscellus muy deseadas para dormir profundamente. En el recuadro del final muestro su fórmula magistral: una lista casi completa de todas las plantas enteógenas cuyo uso, en cambio, fue el camino a la hoguera para millares de pobres mujeres acusadas de hechicería.

Fórmula de las Tabletas de Roscellus
Siglo XVII

Corteza de raíces de mandrágora…………………………………………………………. 1 puñado
Semilla de beleño…………………………………………………………………………………  30,6 gr.
Semilla de adormidera blanca………………………………………………………………..  30,6 gr.
Semilla de adormidera roja………………………………………….. ……………………….  30,6 gr.
Macháquese y póngase en agua de fuente…………………………………………………  1 litro

Cuézcase hasta que se consuma la tercera parte. Cuélese.
Añádase a la coladura azúcar muy blanco.
Cuézcase de nuevo hasta que el azúcar quede casi consistente.
Añádase entonces:
Nuez moscada………………………………………………………………………………………… 7,6 gr.
Galia almizclada……………………………………………………………………………………… 7,6 gr.
Madera de áloe……………………………………………………………………………………….  7,6 gr.
Corteza de mandrágora…………………………………………………………………………. 11,45 gr.
Semilla de beleño………………………………………………………………………………… 11,45 gr.
Semilla de adormidera roja……………………………………………………………………. 11,45 gr.
Semilla de adormidera blanca………………………………………………………………… 11,45 gr.
Opio…………………………………………………………………………………………………. 7,6 gr.

(Las cantidades aquí indicadas en gramos, originalmente estaban indicadas en medidas de volumen: media moneda, etc.)

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