La génesis de la religión y la cultura a través de las drogas visionarias

En esta monografía se pretende dar un repaso a algunas de las culturas que han utilizado sustancias visionarias (alucinógenos, psiquedélicos, enteógenos y disociativos) y valorar algunas hipótesis acerca del consumo de plantas y hongos visionarios en la actualidad en un contexto ritual. Para ello se estudian tres casos particulares: los misterios de Eleusis, en la antigua Grecia, y las diversas hipótesis acerca de la composición del kykeon, la bebida sagrada; el hongo Amanita Muscaria, extendido por todo el hemisferio norte y que se encuentra en muchas culturas muy diferentes; y los visionarios consumidos por las civilizaciones precolombinas, muchos y variados.

Yibrael (muscarito@hotmail.com)

ÍNDICE

Glosario……………………….………………………………………………………

Introducción…………….……..……………………………………………………..

Primera parte: Los misterios de Eleusis…….………….………………………

-El mito de Perséfone………………………….…………………………….………

-El origen de los misterios de Eleusis: la civilización micénica……………..…..

-El templo de Eleusis en la época clásica………………………..………….……

-El kykeon, clave de los misterios. Hipótesis………………………..……….……

-Conclusiones…………………………………………………………………….…

Segunda parte: La Amanita Muscaria en el mundo…………………….……

-Farmacología…………………………………….…………………………………..

-La Amanita Muscaria en el pasado……………………….………………………

Amanita Muscaria en el Mediterráneo occidental……..………..………….……

-El Soma hindú……………………………………………………………………….

-John Allegro y los manuscritos del mar Muerto………………….………………

-Conclusiones…………………………………………..……………………….……

Tercera parte: Las culturas precolombinas………..……….…………………

-Peyote y San Pedro…………………………………………………………………

-Ayahuasca……………………….……………………………………………….…

-Hongos psilocíbicos…………………………………………………………….…..

-Otras plantas………………………………..…………………………………….…

-Conclusiones…………………………………………………………………………

Conclusiones finales……………………………………………………………….

Bibliografía…………………………………………………………………………..

 

GLOSARIO

A continuación se incluyen las definiciones de algunos términos empleados en bioquímica y medicina que aparecen en la monografía.

Alucinógeno: generador de alucinaciones. Tipo de sustancia que altera la química cerebral para producir distorsiones sensoriales y sinestesia hasta niveles que pueden parecer absurdos, pudiendo generar imágenes bastante nítidas traídas del subconsciente, sin necesidad de un objeto en el entorno que se deforme hasta parecer “algo”. Los alucinógenos verdaderamente generan percepciones sin objeto. Dentro de esta familia de sustancias se encuentran los tropanos.

Anahuasca: Neologismo inventado por el bioquímico Jonathan Ott para referirse a los diversos preparados con DMT y un IMAO, tomando como referencia la ayahuasca de los pueblos de América del sur.

Caleidoscopías: efecto neuro-visual consistente en la visión de manchas caleidoscópicas de color girando al cerrar los ojos. Si son muy intensas, pueden darse incluso con los ojos abiertos.

Disociativo: sustancia que interviene en la redistribución del neurotransmisor glutamato, anulando las sensaciones físicas, incluyendo el dolor. Se usan como anestésicos, aunque por su capacidad de separar la mente de cuerpo, a ciertas dosis pueden provocar sensaciones de proyección astral “el alma sale fuera del cuerpo” o experiencias cercanas a la muerte. Se incluyen aquí sustancias como la Salvinorina A, presente en la Salvia Divinorum; el anestésico de uso veterinario ketamina o la PCP.

Enteógeno: crear a dios dentro. Tipo de sustancia capaz de intervenir en la química cerebral para producir revelaciones místicas, así como leves distorsiones visuales y otros efectos dependientes de la sustancia concreta. Se usa a veces como sinónimo de psiquedélico. Casi siempre son fenetilaminas o triptaminas.

Fenetilaminas: familia de sustancias con propiedades broncodilatadoras y estimulantes (efedrina, anfetamina, metanfetamina), empatógenas (3,4 Metilendioxi-metanfetamina y derivados)o enteogénicos (mescalina). Son casi todas psicoactivas, pero pueden causar efectos muy diversos.

Fosfenos: síntoma consistente en la visión de destellos de luz producidos en los bordes del campo visual.

IMAO: Inhibidor de la mono-amino-oxidasa. La mono-amino-oxidasa es un enzima secretado por el estómago de los mamíferos que inactiva muchas sustancias (con el grupo amino) que de otro modo podrían causar variados efectos en el organismo. Se utilizan como antidepresivos y también para administrar por vía oral fármacos que de otro modo serían destruidos en el estómago. Un IMAO es uno de los dos componentes básicos de cualquier anahuasca.

Macropsia: efecto neuro-visual por el que se ven los objetos mayores de lo que realmente son.

Micropsia: efecto neuro-visual por el que se ven los objetos menores de lo que realmente son.

Midriasis: síntoma consistente en la dilatación anormal de las pupilas, pudiendo llegar a ocultar totalmente el iris.

Psiquedélico (psicodélico): desvelar la psique. Tipo de sustancia capaz de alterar la química cerebral para “traer el subconsciente al consciente, relegando el consciente al subconsciente” (Ann Shulgin). Los psiquedélicos son todos triptaminas, aunque a veces se considera que algunas fenetilaminas tienen efectos psiquedélicos.

Sinestesia: efecto neurológico por el cual se confunden los sentidos: oler un color, ver un sonido, palpar un sabor…

Triptaminas: familia de sustancias con propiedades psiquedélicas y enteogénicas. Este grupo incluye los neurotransmisores cerebrales melatonina (regula los ciclos de sueño/vigilia) y serotonina (regula el estado anímico), así como la psilocibina y psilocina (presentes en hongos de las familias Psylocybe y Stropharia); la LSA (ergot) y su derivada sintética LSD o la DMT y sus derivados.

Tropanos: familia de sustancias que incluye la escopolamina y la atropina (usada médicamente), presentes en plantas tales como el estramonio (Datura Stramonium), el toloache (Datura Innoxia), la mandrágora (Mandragora Autumnalis) o Beleño (Hyoscyamus Niger) . También es un tropano la cocaína (presente en la Erythroxylon Coca. Los tropanos son sustancias alucinógenas de elevada potencia y larga duración.

 

INTRODUCCIÓN

En esta monografía pretendo dar un repaso a algunas de las culturas que han utilizado sustancias visionarias (alucinógenos, psiquedélicos, enteógenos y disociativos) y valorar algunas hipótesis acerca del consumo de plantas y hongos visionarios en la actualidad en un contexto ritual. Para ello he elegido tres casos particulares: los misterios de Eleusis, en la antigua Grecia, y las diversas hipótesis acerca de la composición del kykeon, la bebida sagrada; el hongo Amanita Muscaria, extendido por todo el hemisferio norte y que se encuentra en muchas culturas muy diferentes; y los visionarios consumidos por las civilizaciones precolombinas, muchos y variados.

Basándome en esos tres casos particulares pretendo demostrar la importancia del consumo de estas plantas y hongos en la religión y la cultura de estos pueblos.

 

PRIMERA PARTE:

LOS MISTERIOS DE ELEUSIS

Cualquiera de los que pueblan esta tierra que haya contemplado estos misterios, será

bendecido,]

pero cualquiera que no haya sido iniciado y no haya recibido su parte del rito,

no habrá recibido lo mismo que los demás, una vez muerto

y viviendo en el moho donde el sol se pone.

Himno Homérico a Démeter. Adaptación de Albert Hoffmann

 

En Atenas, durante el reinado del tirano Pisístrato (607-527 a.E.C.) los misterios eleusinos, un extraño culto a Démeter y Perséfone que se realizaba en la villa de Eleusis (actual Elefsina) desde la época micénica, pasaron a ser panhelénicos. Peregrinos de toda la hélade y más allá llegaban al santuario para participar en el rito de iniciación.

 

El mito de Perséfone

La leyenda cuenta que Hades, señor del Inframundo, raptó a Perséfone, hija de Démeter y Zeus, y se la llevó a sus oscuros dominios en las profundidades de la tierra. Démeter, madre de lo que brota de la tierra, desesperó por la ausencia de su hija, e inició un angustioso periplo buscándola. Pero la diosa madre había descuidado sus obligaciones, y nada verde brotó de la tierra, convirtiéndose en un erial desolado.

Llegó a la polis de Eleusis transformada en una anciana llamada Doso, donde fue recibida con hospitalidad por el rey Céleo. El monarca pidió a la anciana que cuidase a sus dos hijos, Demofonte y Triptólemo. La diosa, agradecida por su hospitalidad, decidió convertir a Demofonte en un dios quemando su carne mortal en un brasero cada noche, a espaldas del rey. Pero el ritual no llegó a completarse, ya que Metanira, esposa de Céleo, descubrió una noche a Doso poniendo a su hijo sobre carbones y chilló asustada. Esto enfureció a Démeter, que maldijo la ignorancia y estupidez de los hombres. Finalmente, la diosa decidió enseñar a Triptólemo el arte de cultivar la tierra y los rituales que debían hacerse en su honor: los misterios, y lo mandó en un carro alado a recorrer toda Grecia enseñando la agricultura a los hombres, para que estos no fuesen ya ignorantes.

Finalmente, Démeter halló a su hija Perséfone en el reino de Hades, y de nuevo la tierra floreció. Pero esta había comido cuatro semillas de una granada de la tierra de los muertos, y aquellos que prueban ese alimento jamás pueden regresar. Llegaron a un acuerdo, por el que Perséfone pasaría un tercio del año con Hades en el Inframundo y dos tercios con su madre en la superficie. Pero Démeter no se resignó, y durante los meses que su hija pasaba en compañía del dios de los muertos, nada verde brotaba de la tierra.

Este mito narra el origen de las estaciones (pues los griegos sólo conocían tres, verano, invierno y primavera). En contra de lo que se cree, el período que Perséfone pasa bajo tierra es el verano, estación en la que el asfixiante calor y la falta de humedad impedían el crecimiento de la vida vegetal (los misterios mayores se celebraban el mes de Boedromion, correspondiente con septiembre-octubre). También cuenta cómo el hombre llegó al conocimiento de la agricultura, y en cierto modo de los misterios, aunque estos quedaron reservados para la polis que había acogido a la diosa. En el himno de Homero a Démeter, los primeros sacerdotes fueron Céleo, Diocles, Eumolpo, Triptólemo y Políxeno.

 

El origen de los misterios de Eleusis: la civilización micénica

Los misterios de Eleusis nacieron en el período micénico, en torno al año 1500 a.E.C.. La civilización micénica fue descubierta a finales del siglo XIX por Heinrich Schliemann, millonario alemán aficionado a la arqueología. A principios del siglo XX, el arqueólogo británico Arthur John Evans descubrió en Cnosos (Creta) miles de tablillas de arcilla cocidas accidentalmente en un incendio. Bautizaría esta escritura como Lineal B. En 1952, Michael Ventris y John Chadwick descifrarían el Lineal B, separando finalmente la civilización micénica de su precedente, la cretense. Durante el período micénico aparecen gran parte de las divinidades griegas, como Zeus, Hera, Ares, Poseidón, Hermes, Atenea, Artemisa, Dionisos y Diwia (identificada como Gaia/Gea) así como algunos mitos y criaturas fantásticas (Dédalo, el laberinto del minotauro, o Tisífone, Alecto y Meguera, las tres furias). Poseidón era uno de los dioses principales de Micenas, ya que podía favorecer el comercio por mar. Los contactos con civilizaciones orientales irían añadiendo nuevas divinidades, como Apolo, Afrodita o Démeter.

Se identifica casi unánimemente la civilización micénica como la de los griegos antiguos, el pueblo de los aqueos nombrado por Homero en la Ilíada.

 

El templo de Eleusis en la época clásica

Alrededor del año 300 a.E.C., al principio del período helenístico en Grecia, el estado “nacionaliza” los misterios de Eleusis y toma el control sobre ellos (que antes se encontraba en manos de dos familias, los Eumólpidas y los Kérykes), con una apertura de los misterios a mucha más gente, incluyendo féminas y esclavos. Los únicos requisitos para ser iniciado eran carecer de culpas de sangre (no haber cometido asesinato) y no ser bárbaro (saber hablar griego).

Según Isócrates , el retórico ateniense, los mayores dones que daba Démeter eran el grano, que hacía al hombre diferente a los demás animales, y los misterios de Eleusis, que daban al hombre una mayor esperanza en esta vida y en la otra. Arístides, el estadista y estratega del siglo V a.E.C. definió lo acontecido en el Telesterion del templo de Eleusis como” La mas acongojante e iluminadora de todas las divinas cosas que existen entre los hombres”.

El poeta griego Píndaro también dedicó unos versos a los misterios:

Bendito es aquel que, habiendo visto estos ritos,

toma el camino bajo la tierra.

Conoce el final de la vida,

así como su divino comienzo.

Más adelante, los misterios de Eleusis fueron incorporados por el Imperio Romano. Marco Tulio Cicerón también escribió acerca de los misterios de Eleusis, diciendo: No solo hemos encontrado ahí la razón para vivir más alegremente, sino también que podemos morir con mayor esperanza”, y “.Los misterios nos dieron la vida, el alimento; enseñaron a las sociedades la costumbre y la ley, enseñaron a las personas a vivir como tales”. De todos los rituales realizados en la antigüedad, los misterios eleusinos fueron el más importante. Pero el auge del cristianismo hizo declinar el paganismo, asociado a Eleusis. Los cristianos asociaban los ritos de Eleusis con posesiones diabólicas. El último emperador en iniciarse fue Juliano, llamado el Apóstata, a mediados del siglo IV a.E.C., que intentó restaurar el paganismo quitando a los cristianos muchas de sus ventajas legales. Finalmente, el emperador Teodosio I mandó cerrar por decreto el templo de Eleusis en el año 392, para vencer la resistencia pagana a la implantación del cristianismo como religión oficial del Imperio. Cuatro años más tarde, Alarico el godo, acompañado de cristianos, arrasó el templo e implantó el cristianismo arriano.

 

El kykeon, clave de los misterios. Hipótesis

Durante casi dos mil años, este culto fue el más importante del mundo antiguo, en el que fueron iniciados miles y miles. Y sin embargo, apenas se sabe nada de lo que acontecía durante los ritos. Misterios en el sentido griego del término Mystes, es decir, mantener la boca cerrada. La sentencia por quebrar esta regla era muerte. Durante el siglo V a.E.C. el sofista Diágoras de Melos fue acusado de impiedad por criticar los misterios, y tuvo que abandonar la polis. Muy poca información nos ha llegado, y sin embargo todo se puede reducir a una cuestión más bien simple.

La clave de Eleusis se encuentra en el kykeon, la bebida que tomaban los iniciados durante los misterios, para romper el ayuno. Esta bebida estaba compuesta, según diferentes recetas, de agua, un cereal como cebada, trigo o centeno, y hierbas, que podrían ser aromáticas o de otra naturaleza.

La hipótesis original de la LSA fue expuesta en The road to Eleusis, del etnomicólogo y antropólogo Robert Gordon Wasson, el químico Albert Hoffmann y el helenista Carl A.P. Ruck. En la obra, se especula que el cereal utilizado en la preparación del Kykeon estaba contaminado por el hongo Claviceps Purpurea, parásito de gran cantidad de especies de cereal, así como algunas hierbas. Este hongo, también conocido como Ergot o Cornezuelo, contiene un 2% de su masa seca del alcaloide conocido como LSA, (amida del ácido d-lisérgico), un potente enteógeno y psicodélico, presente también en otras especies de hongos de la familia Claviceps (diseminados prácticamente por todo el globo, excepto zonas polares o desérticas) y en numerosas especies vegetales, como Ipomaea Violacea, Rivea Corymbosa, Turbina Corimbosa o Argireya Nervosa.

La LSA, precursora de la archiconocida LSD, tiene unos efectos similares a esta, pero no tan potentes, y quizá más turbios en cuanto a comprensión de lo que ha pasado; produce midriasis y sinestesia, así como fosfenos. Tiene efectos enteógenos y psiquedélicos, palabras que definen bien al LSA.

Existen otras hipótesis respecto al componente psicoactivo del kykeon, pero todas implican un componente psiquedélico (fenetilaminas y triptaminas).

El farmacólogo y químico ruso-estadounidense Alexander Shulgin y su esposa, la psicóloga Ann Shulgin, en sus famosas obras Tihkal y Pihkal, sostienen que pudo ser la ergonovina, otra sustancia presente en el cornezuelo, la que provocaba esas experiencias, en conjunción con la LSA, o quizá en solitario. El matrimonio Shulgin analiza la cuestión más en detalle en su última obra: A new vocabulary. Entheogens and the future of religión.

El filósofo y etnobotánico Terence McKenna propuso una teoría alternativa a la del LSA, especulando que la experiencia psiquedélica eleusina pudo deberse al hongo Amanita Muscaria (de la que hablaré más extensamente en la segunda parte de esta monografía) ; o quizá a alguna variedad de hongo Psylocibe, conocidos en el antiguo Egipto (hipótesis sostenida también por el antropólogo italiano Giorgio Samorini). Esta familia de hongos contiene psilocibina y psilocina, ambos psiquedélicos.que intervienen en el sistema serotoninérgico del cerebro.

Una última hipótesis acerca del Kykeon, lanzada por el bioquímico Jonathan Ott, apunta a que pudo tratarse de anahuasca (neologismo inventado por Ott para referirse a los análogos de la ayahuasca, es decir, a preparados que contengan dimetil-triptamina-DMT- y un inhibidor de la monoamino-oxidasa –IMAO) fabricada a partir de las plantas locales Ruda Siria (Peganum Harmala) como fuente de harmalina –IMAO- y alguna especie de acacia (todas las acacias contienen DMT en varias de sus formas químicas, principalmente N,N,DMT y 5-MeO-DMT). La anahuasca funciona como psiquedélico, con un rasgo distintivo “sagrado”, por así decirlo, provocando experiencias religiosas en personas de culturas muy diversas, adaptadas a las creencias personales.

Una curiosa hipótesis complementaria de Wasson y Hoffmann afirma que Sócrates fue en realidad condenado por los atenienses por revelar información acerca de lo ocurrido en el Telesterion.

 

Conclusiones

La experiencia con psiquedélicos se ajusta claramente a lo que pudo suceder en el Telesterion del templo de Eleusis: reordenamiento de los valores, descubrimiento de la finitud de la vida y la infinitud del alma, analogía entre el uno y el todo, dicotomía entre el ser y el no-ser, concordancia entre principio y final, entre vida y muerte, creación de divinidades para explicar lo que no puede ser explicado sin palabras que hagan referencia específica a ello, e incluso el concepto del mundo de las ideas, donde las palabras se muestran como burdos intermediarios entre éste y el mundo cotidiano. Incluso se elevaban previamente himnos a Mnemosine, diosa de la memoria (y hermana de Lethe, el olvido), para permitir recordar lo sucedido durante el rito más tarde.

Una experiencia de esta índole, en personas sin ninguna experiencia previa en el uso de este tipo de sustancias (es más, sin siquiera conocimiento de la existencia de este tipo de sustancias), tras días de ayuno, en la oscuridad y guiado por uno o varios sacerdotes que ofrecen respuesta (teológica, por supuesto) a todos los interrogantes planteados, es capaz de marcar de por vida a alguien, de hacerle creer que las distorsiones producidas en los sentidos y en la mente por la LSA eran realmente manifestaciones del poder divino. Además los misterios nacieron en la misma civilización que la mayoría de las divinidades griegas, que más tarde adaptarían los romanos.

Las descripciones de las fuentes clásicas acerca de los misterios eleusinos realmente concuerdan con los efectos producidos por estas sutancias, particularmente la LSA o la anahuasca, capaces de provocar una experiencia sobrecogedora de contacto con un poder superior, una fuerza ordenadora del cosmos que todo lo ve y todo lo sabe, sobre todo entre gentes comunes, o proporcionar a personas más instruidas una visión nueva desde la que contemplar la realidad, mostrando un mundo espiritual, formado por conceptos, un mundo teleológico que puede llegar a ser comprendido por la razón, aún con sus limitaciones. Ya que desde los tiempos de la civilización micénica unos pocos, y desde mediados del siglo VI a.E.C. gran cantidad de griegos se iniciaron en los misterios de Eleusis, y más adelante muchos romanos (incluso la mayoría de los emperadores) continuaron con la tradición, la LSA podría estar en las raíces de la religión y la cultura occidentales.

 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE:

LA AMANITA MUSCARIA EN EL MUNDO

 

Hemos bebido soma, nos hemos vuelto inmortales, hemos alcanzado la luz, hemos hallado a los dioses.]
¿Qué puede hacer ahora el enemigo para perjudicarnos y qué malicia pueden tramar los mortales? Expande, ¡oh Soma! nuestras vidas con el fin de vivir.]
Estas espléndidas aguas conceden mucho, protegen.
Como el fuego producido por fricción, ¡que las aguas nos enciendan! ¡Que nos ayuden a trascender nuestra visión y aumentar nuestro bienestar!
]

Rig Vedá 8.48.3

 

El hongo conocido como Amanita Muscaria podía considerarse el arquetipo de seta de los cuentos infantiles: pie blanco y sombrerillo rojo con motas blancas. En los mitos y leyendas de muchas culturas aparecen como hogares de gnomos y duendes, y es que pueden encontrarse ejemplares de esta especie por prácticamente todo el hemisferio norte, asociados a las raíces de casi cualquier tipo de árbol (ecología micorriza, es decir, en simbiosis con las raíces de un vegetal, árboles en este caso). Brotan durante el verano y el otoño. En la actualidad el saber popular la considera incomestible y tóxica, y aunque es cierto que no es tan suculenta como su prima Amanita Caesarea, tampoco es mortal como su otra prima, Amanita Phalloides. El hecho de su toxicidad es una verdad parcial. Como dijo Paracelso, el veneno es la dosis.

 

Farmacología

La Amanita Muscaria en sus cinco variedades conocidas (desde amarillas hasta naranjas) contiene amanitina, el alcaloide mortal común a toda la especie, que produce parada respiratoria y muerte en pocas horas. Pero contiene cantidades muy pequeñas de esta sustancia. Para alcanzar la dosis letal es necesario ingerir más de cinco mil gramos de seta seca, una cantidad que prácticamente ningún estómago puede tolerar. La muscaria también contiene muscarina, muscimol y ácido iboténico. La muscarina puede causar náuseas, accesos de vómito, irritación gástrica, esofágica e intestinal con dolor intenso y también diarrea. Esta desagradable sustancia se degrada con el secado de la seta. El secado también degrada el ácido iboténico en muscimol, el verdadero componente psicoactivo del hongo.

El muscimol es una sustancia bastante extraña, ya que abandona el cuerpo tal y como entró en él, sin sufrir cambios químicos. Existe una controversia respecto a cómo considerar el muscimol, ya que farmacológicamente causa efectos comunes a fenetilaminas, triptaminas y tropanos, no pertenece químicamente a ninguna de estas tres familias de alcaloides, y neurológicamente actúa como agonista en los receptores del ácido gamma-amino-butírico (GABA), del mismo modo que el alcohol etílico, tan presente como embriagante en la cultura occidental.

 

La Amanita Muscaria en el pasado

Existen evidencias del uso de Amanita Muscaria como embriagante desde hace miles de años: en el noroeste de Siberia el arqueólogo N.N. Dikov ha hallado petroglifos donde aparecen figuras humanas con hongos en sus cabezas, que datan de entre el año 1000 y 2000 a.E.C. Otra muestra es el lenguaje urálico, que se dividió hace unos 6000 años en dos ramas, y ambos contienen la raíz “pang-“, que sirve de nombre a la muscaria y además significa ebrio.

Diversos pueblos del norte de Europa, Asia y América continúan usando la muscaria como embriagante ritual con intermediación de chamanes, para ponerse en contacto con espíritus, o para sanarse, y otros como embriagante lúdico. En nuestro continente sólo los lapones continúan usándola, asentados en el norte de Escandinavia y la península de Kola. En Norteamérica los indios chippewa y dogrib utilizan el hongo en sus rituales. En el norte de Asia varias tribus continúan usándolo: los kamchadales y los koriak, de la zona de la península de Kamchatka; los chukchi o chucotos de la zona de chukotka, al este de Siberia (donde se encontraron los petroglifos antes mencionados); los khanti de la zona de khantia-mansia, al sureste de los montes Urales; y los vogules iukaguir y zirianos iukaguir, de los Urales.

La amanita muscaria ha sido utilizada por estos pueblos medicinalmente para combatir la artritis, la fatiga psicofísica, las mordeduras de serpiente y como analgésico. Eleva la temperatura corporal y actúa como euforizante, así que también ha sido usada para combatir el frío y para realizar tareas físicas. También interviene un papel fundamental en la religiosidad de estas tribus, ya que en dosis suficientes provoca efectos enteogénicos y alucinógenos, incluyendo distorsiones visuales, desde leves deformaciones hasta cambios bruscos en la composición de la realidad, macropsia y micropsia, y fosfenos. Todos estos efectos conducen a esas personas, normalmente por mediación de un chamán o brujo, a una experiencia trascendental de encuentro con lo divino, una constatación de las leyendas que llevaba escuchando desde niño.

La bioquímica de la muscaria explica dos costumbres de estos pueblos: el hecho de que invariablemente consumen las setas secas y nunca frescas, disminuyendo así los efectos negativos sobre el sistema digestivo; y también el método de la ingesta de orina. Entre los koriak de la península de Kamchatka, los ricos hacen acopio de muscaria, la secan y la hierven en agua en sus cabañas para tomarla. Los pobres aguardan fuera de estas cabañas a que alguno de sus ocupantes salga a orinar, recogen esa orina en cuencos y la beben. La orina de un intoxicado por Amanita Muscaria contiene todavía gran cantidad de muscimol, con lo que los pobres también pueden embriagarse. En la mayoría de los usos espirituales de la seta por los pueblos siberianos, normalmente es el chamán el que toma los hongos (en ocasiones cantidades absurdas) y los fieles más tarde beben su orina. Los chippewa y dogrib americanos acostumbran a dar de comer muscaria a los alces y otros herbívoros y beber su orina después, aunque en muchos casos no es necesario dar la seta al animal, ya que gran cantidad de alces, renos, ciervos, ovejas, cabras, caballos, asnos, vacas y otros animales similares son muy aficionados a consumir este hongo para embriagarse.

 

Amanita Muscaria en el mediterráneo occidental

El etnomicólogo y etnobotánico italiano Giorgio Samorini ha encontrado documentos de más de doscientas representaciones de hongos en iglesias del Medievo de Italia y del sur de Francia, sobre todo de la alta Edad Media, y ha llegado a encontrar cuarenta que aún existen. En España, el antropólogo y psicólogo José María Fericglá ha encontrado varias iglesias catalanas y de los valles pirenaicos en las que perviven aún representaciones de setas, llamando especialmente la atención una iglesia románica (siglo XII) en la que aparecen los hongos sobre el árbol de la ciencia, entre Adán y Eva, en un fresco.

En Cataluña pervive aún la expresión “tocat del bolet”, es decir, tocado por el hongo, que se utiliza como sinónimo de loco con tono familiar, incluso cariñoso; por ejemplo, para referirse a alguien enamorado o a un soñador. Según Fericglá, esta expresión proviene de un tiempo en el que se consumía Amanita Muscaria en Cataluña. En toda Europa occidental existen leyendas acerca de duendes, gnomos, trentis o similares, casi siempre caracterizados como enanos de gorro rojo puntiagudo y espesa barba blanca, que normalmente viven en setas como la Amanita Muscaria. Esas visiones de gnomos pueden corresponderse a la visión de la propia muscaria estando intoxicado por ésta: el sombrerillo sería el gorro rojo y el pie blanco, la barba.

Fericglá y Samorini sostienen que el hecho de que se considere venenosa una seta de la que hay que consumir cantidades exageradas para que resulte mortal corresponde al cristianismo, y a su lucha por eliminar los residuos del paganismo sobre todo durante la alta Edad Media; la muscaria era utilizada por los druidas o chamanes paganos para sus ceremonias, y como medio de mostrar a los creyentes el “poder divino” por medio de alteraciones en la percepción, es decir, hacer creer que podía ejercer algún tipo de poder mágico y que estaba, de algún modo, en contacto con los dioses. Los sacerdotes cristianos fueron extendiendo el rumor de que la seta era venenosa, y ese rumor continúa hasta nuestros días.

 

El Soma hindú

El Rig Vedá (Alabanza de la Verdad) es un antiguo texto sagrado hindú escrito en sánscrito, se estima que entre el 1100 y el 500 a.E.C. Es una recopilación de himnos sagrados dedicados a una tríada de dioses: Agní (el fuego del sacrificio), Indra (un dios heroico similar al Horus egipcio) y Soma (una poción mágica, o la planta a partir de la cual se fabricaba). El Rig Vedá está dividido en diez libros o mandalas, y el noveno (114 himnos) se dedica por entero al Soma Pavamana (el Soma Purificado).

La búsqueda de la planta con la que se elaboraba esta poción, de propiedades visionarias y enteogénicas según los textos del Rig Vedá, ha ocupado a varios etnobotánicos y etnomicólogos, postulando que la bebida podía contener Ephaedra Vulgaris (fuente de efedrina y pseudoefedrina, ambas fenetilaminas de la familia de las anfetaminas con efectos estimulantes), Peganum Harmala (fuente de harmalina, una IMAO, por sí sola o combinada con alguna fuente de DMT) o Cannabis Sativa var. Indica (Cáñamo indio, famoso por su potencia narcótica).

El etnomicólogo Robert Gordon Wasson estudió durante la década de los sesenta el Rig Veda y las tradiciones hindúes, así como las diversas plantas y hongos de la zona. Llegó a la conclusión de que la planta misteriosa con la que se preparaba el soma era la Amanita Muscaria, basándose en las siguientes evidencias:

-No se hace referencia a semillas, flores, hojas, frutos o raíces, sino a tallo y sombrero.

-Las referencias cromáticas coinciden: el rojo brillante del sombrero, el blanco del tallo y el dorado de su jugo una vez prensado el hongo.

-No era una bebida fermentada, pues el Soma se preparaba durante la ceremonia.

-El valle del Indo es un hábitat común para la Amanita Muscaria.

-Hay una línea del Rig Vedá en la que se hace referencia a los sacerdotes orinando el soma, y el muscimol es de las pocas sustancias que no sufren cambios al pasar por el organismo.

Wasson afirmaba que el Soma consistía en el jugo que suelta la muscaria al prensarla, y que la teogonía hindú proviene del uso de este hongo para contactar con las “divinidades”, por mediación de sacerdotes que controlaban la administración de la seta. A medida que los pobladores del valle del Indo fueron desplazándose hacia el sureste, se fue perdiendo el conocimiento de la muscaria, pues estas tierras carecen de bosques adecuados para que se pueda dar la Amanita Muscaria.

 

John Allegro y los Manuscritos del mar Muerto

John Marco Allegro (1923-1988) fue un controvertido filólogo que formó parte del equipo encargado de traducir y estudiar los manuscritos del mar Muerto, un conjunto de textos judíos escritos en hebreo y arameo por la congregación judía de los esenios, que vivía en la zona de Qumran, junto al mar Muerto.

Allegro era el único miembro del equipo que no era creyente, y eso le enfrentó con el resto. Trabajó en su parte de los manuscritos, los tradujo y publicó su trabajo el primero de todos, en el año 1960, cuando debía de aparecer el quinto por orden cronológico. Tuvo que recurrir a una editorial de la isla de Man, donde las leyes no castigan la blasfemia.

La tan controvertida hipótesis de Allegro afirma que el personaje de Jesús que aparece en los evangelios no tuvo nunca una existencia histórica, sino que es una forma de referirse en clave al hongo Amanita Muscaria, que los primeros cristianos tomaban para entrar en contacto con la divinidad (comunión). Postulaba que el cristianismo era originalmente un culto a la fertilidad en el que se consumía ritualmente la seta, y que por eso persiste hoy día el rito de tomar pan y vino en las ceremonias.

Todo esto molestó sumamente l resto de investigadores, que lo apartaron del proyecto, e incluso a sus colegas, que lo acusaron de no seguir el método científico al establecer sus paralelismos entre los esenios y los primeros cristianos (Jesús como el Maestro de Justicia de los esenios). De la hipótesis de Allegro queda el hecho de que la muscaria era el hongo sagrado de los esenios, y al menos el Maestro de Justicia sí debió ser una personificación de la muscaria.

 

Conclusiones

El hongo Amanita Muscaria se encuentra presente en la raíz de muchas culturas del hemisferio norte, y por las características alucinógenas y enteogénicas del muscimol, puede estar en la base de las creencias religiosas de muchos pueblos. Además de los mencionados, los druidas celtas también consumían Amanita Muscaria (Sombrerillo Rojo), según el historiador Bernard Cornwell. De ser cierta la hipótesis de Wasson acerca del Soma, la muscaria puede ser el embriagante más antiguo utilizado por la humanidad, más aún que el alcohol, que requiere un proceso de fermentación.

 

 

 

TERCERA PARTE:

LAS CULTURAS PRECOLOMBINAS

Soy mujer que mira hacia adentro
Soy mujer luz del día
Soy mujer luna
Soy mujer estrella de la mañana
Soy mujer estrella dios
Soy la mujer constelación guarache
Soy la mujer constelación bastón
Porque podemos subir al cielo
Porque soy la mujer pura
Soy la mujer del bien
porque puedo entrar y salir del reino de la muerte

María Sabina, Sacerdotisa de los hongos mágicos

 

Las culturas nativas americanas tienen un rico historial de consumo de enteógenos, psiquedélicos y alucinógenos, profundamente enraizada en las bases de su cultura, su religión y su civilización. Aún hoy quedan pueblos que continúan estas prácticas, del mismo modo que sus ancestros o de manera sincrética con las nuevas religiones venidas de Europa, desde el océano glacial Ártico hasta el cabo de Hornos.

 

Peyote y San Pedro

El peyote (Lophophora Williamsii) es una pequeña cactácea sin espinas que se da en la parte sudoriental de Norteamérica (sur de Estados Unidos y México). El San Pedro (Trichocerus Pachanoi) es también un cactus, de tipo columnar que puede llegar a medir varios metros, nativo de los Andes (Perú, Bolivia, Chile, Ecuador), aunque también se da en el sur de México. Estos dos vegetales tienen en común una sustancia que producen en su interior: la mescalina, o 3,4,5-trimetoxi-fenetilamina, una sustancia enteógena y psiquedélica muy similar al neurotransmisor noradrenalina. El nombre del peyote proviene del náhuatl peyotl, “la planta que hace que los ojos se maravillen”. El San Pedro lleva el nombre del santo cristiano que guarda las puertas del cielo, haciendo una clara referencia a las propiedades enteogénicas de la planta.

El primer europeo que tuvo conocimiento del peyote fue el cronista español fray Bernardino de Sahagún, que escribió: «Hay otra hierba como tunas de tierra, se llama peyotl, es blanca, se encuentra en el norte del país; los que la comen o beben, ven visiones espantosas o irrisibles: dura esta intoxicación de dos a tres días y después se quita; es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro.» Fray Bernardino estimaba que los indios americanos consumían el peyote desde al menos dos milenios antes de la llegada de los españoles. El etnólogo Carl Lumholtz cree que el consumo de peyote data de más de tres mil años de antigüedad, ya que se han hallado en tallas rituales de esta antigüedad símbolos usados por los indios tarahumaras en la ceremonia del peyote.

Hay reportes de consumo de peyote entre los coras de Jalisco y Nayarit, los tarahumaras y los tepehuanis de Chihuahua, los chichimaca de Nayarit y los huicholes de Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango, por lo que respecta a México. En territorio estadounidense los comanches y los kiowas de Oklahoma y los navajo, que se asientan en Arizona, Utah y Nuevo Méjico.

El consumo de peyote fue prohibido por la Inquisición española en el año 1638, aunque hay reportes posteriores de los jesuitas afirmando que los indios continuaban consumiendo el cactus clandestinamente. Para los huicholes, conseguir peyote era (y sigue siendo) una tarea que exigía sacrificio y dedicación. Estos identificaban el peyote (hikuri en huichol) con el venado, y emprendían una larga peregrinación de hasta 300 kilómetros hasta Wiricuta, un lugar cerca de San Luis de Potosí. Wiricuta es el centro del mundo en la mitología huichol, el lugar donde se originó la vida y donde residen los espíritus de los ancestros. Y también el lugar donde brota el peyote.

En Estados Unidos, la llamada Iglesia Nativa Americana ha conseguido que primero Texas y más tarde el gobierno federal reconozca su derecho a utilizar el peyote en sus ceremonias, pese a que la mescalina sigue siendo una sustancia incluida en la lista I de sustancias psicotrópicas prohibidas por la convención de Ginebra. Esta religión sincrética de cultos precolombinos y cristianismo atribuye a Jesús su conocimiento del peyote. En palabras de un chamán kyowa: “El hombre blanco va a la iglesia y habla sobre Jesús. Nosotros vamos a nuestra tienda y hablamos con Jesús.”

 

Ayahuasca

La ayahuasca es una poción mágica que se prepara en la zona amazónica de Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Se compone principalmente de dos plantas; por un lado, la corteza machacada de la liana Banisteriopsis Caapi, o, en su defecto, semillas de Peganum Harmala o Dyplopteris Cabrerana; y por otro, hojas de Psycotrya Viridis, sustituibles por Mimosa Hostilis o Mimosa Ternuiflora. La Banisteriopsis Caapi, también llamada Soga del ahorcado o Bejuco del alma, contiene la “fuerza” de la ayahuasca, según los chamanes. La Psycotrya Viridia es conocida como chacruna, y es la “luz” de la poción.

Lo que los chamanes llaman “fuerza” es en realidad el IMAO harmalina, presente en la soga del ahorcado en gran cantidad. La “luz” se asimila a la N,N dimetil triptamina, o DMT, una triptamina de gran poder enteogénico y psiquedélico. La DMT no es activa por vía oral, ya que es degradada en el estómago por acción del enzima MAO, pero la harmalina inactiva ese enzima, por lo que la DMT cruza la barrera neural para sumir al que haya tomado el bebedizo en un trance místico-extático-religioso.

Esta poción es preparada por el chamán de la tribu, que la utiliza como medicina y para entrar en comunión con los espíritus. La ayahuasca se ha convertido en una parte primordial de la cultura de estas tribus, y desde luego en la totalidad de su hecho religioso. El antropólogo Michael J. Harner estudió a los indios jíbaros, cashinahua, sharabahua y campa, de la amazonia brasileña y peruana, y convivió con los nativos. En su obra Alucinógenos y chamanismo afirma: «La primera vez que me puse a investigar entre los jíbaros, en 1956-57, no valoré debidamente el impacto psicológico de la bebida hecha con Banisteriopsis sobre la visión de la realidad que tenían los nativos; pero en 1961 tuve oportunidad de beber el alucinógeno… Al encontrarme transportado a un trance en que lo sobrenatural me pareció natural, me di cuenta de que los antropólogos, inclusive yo mismo, habíamos profundamente subvalorado la importancia que la droga tienen en la ideología de los indígenas.» Los tucanos de Ecuador y los yekwanas de Venezuela también consumen ritualmente la ayahuasca, siempre por mediación de un chamán que prepara la poción y actúa de intermediario con lo incognoscible.

Existen en Brasil actualmente dos religiones que consumen ritualmente la ayahuasca: la Uniao do Vegetal (UdV), sincrética con el cristianismo, que tiene más de 6000 miembros, y la iglesia del santo Daimé, de preceptos similares, actualmente escindida en varias sectas tras la muerte del fundador.

De entre todas las sustancias capaces de alterar la química cerebral, la ayahuasca es la que tiene un mayor componente divino, es decir, es el más potente enteógeno conocido; Carlos Castaneda , en su obra El fuego interno, identificó claramente la visión y el éxtasis producidos por la ayahuasca como provenientes del dios cristiano, mientras que don Juan le replicaba que era la imagen del hombre magnificada que se revelaba lo que todo el mundo identificaba con la divinidad, los occidentales con su dios y los indígenas con los suyos.

 

Hongos Psilocíbicos

Los hongos de diversas especies de las familias Psylocybe y Stropharia, particularmente las conocidas Psylocybe Cubensis y Psylocybe Semilanceata, contienen de un 0,3 a un 1% de su peso en seco de la triptamina conocida como psilocibina, un psiquedélico y enteógeno, aislado por primera vez en 1958 por Albert Hoffmann. Los hongos psilocíbicos llevan consumiéndose ritualmente en la zona de México desde mucho antes de la llegada de los españoles. Son conocidos en lenguaje náhuatl como teonanacatl, la carne de los dioses. A la llegada de los españoles, los aztecas habían otorgado el control de los hongos a los sacerdotes asociados al poder, restringiendo su uso (se consumieron hongos psilocíbicos en la ceremonia de coronación de Moctezuma II), aunque lejos de los núcleos de poder se seguían consumiendo ritualmente, pues los hongos brotan de forma natural y en grandes cantidades después de la lluvia en casi toda la zona. Los hongos eran recolectados por los chamanes y utilizados en sus ceremonias para sanar o para ponerse en contacto con los dioses y los espíritus de los antepasados. Fray Toribio de Benavente, en su Historia de los indios de Nueva España, escribió: “Lo primero que se comía durante la fiesta eran unos honguillos negros a los que llaman teonanacatl, que tienen la virtud de embriagar, de dar alucinaciones y aun de mover a la lujuria. Los comen antes de hacerse de día, y comían también cacao antes de salir la aurora. Comían los honguillos con miel, y cuando por su influjo se sentían enardecidos, se ponían a bailar. Algunos cantaban, otros lloraban porque estaban ebrios. Los había que estaban sin voz; se sentaban como absortos, en la pieza en que se reunían. Unos creían morir y lloraban en su alucinación; otros se veían comidos por una fiera; otros se figuraban que hacían preso a un enemigo en la pelea; éste que sería rico; aquél que tendría muchos esclavos… Pasada la embriaguez platicaban entre sí de sus alucinaciones”. La Inquisición prohibió los hongos psilocíbicos en 1656. De muestra, un comentario de un inquisidor acerca del culto de los hongos: Para recogerlos, los sacerdotes y viejos, distinguidos como ministros para este engaño, van a las colinas y pasan casi toda la noche dando sermones y rezando supersticiosamente. Al amanecer, cuando empieza a soplar cierta brisa que ellos conocen, salen en su búsqueda, atribuyéndoles divinidad. Cuando se comen o beben, causan intoxicación, privan de sus sentidos a aquellos que los ingieren y les hacen creer mil absurdos.”

El consumo ritual de hongos psilocíbicos ha pervivido en México hasta hoy, normalmente en alguna forma sincrética con el cristianismo. En el estado de Oaxaca, los chinatecas, mixes, chatinos, mixtecas, zapotecas y mazatecas continúan realizando sus ritos con teonanacatl. También los nahuátl de México central, los tarascos de Michoacán y los otomíes de Puebla. Fue Robert Gordon Wasson el primer antropólogo que estudió el uso ritual de los hongos psilocíbicos en Mesoamérica, asistiendo a un ritual con la chamana mazateca María Sabina, y comprendiendo el lugar que ocupaban los hongos en la cultura mazateca.

En el México actual, los brujos y chamanes que utilizan setas psilocíbicas o se millas de ololihuqui (Turbina Corymbosa) o bado negro (Ipomaea Violacea), ambas con alto contenido en la triptamina LSA , son llamados brujos blancos, y en la cultura de estas tribus son los que curan y ayudan. En contraposición se encuentran los brujos negros, que utilizan toloache (Datura Ferox) o floripondio (Brugamsia Aurea), plantas con alto contenido en atropina y escopolamina, potentes alucinógenos. Estos chamanes son buscados para vengarse o dañar a otros.

 

Otras plantas

En Sudamérica y el Caribe también se utilizan de forma ritual los rapés visionarios. Estos consisten en plantas del género Anadenanthera (Anadenanthera Columbrina y Anadenanthera Peregrina) o Virola (Virola Elongata o Virola Oleifera) secadas y molidas hasta conseguir un polvo muy fino para aspiración nasal. Estas plantas contienen N,N DMT y 5-MeO-DMT, ambas triptaminas de efecto psiquedélico y enteogénico, que no son activas por vía oral, pero sí nasal. Las plantas de la especie Anadenanthera contienen además bufotenina, una triptamina de acción similar a los tropanos (es decir, un alucinógeno). El arqueólogo e historiador cubano Manuel Torres ha estudiado el uso de estos rapés visionario y ha encontrado en la frontera entre Argentina y Bolivia, en unas cuevas a 4500 metros de altitud, pipas e instrumentos para inhalar rapé junto a semillas de Anadenanthera Peregrina, datadas con C-14 hacia el 2200 a.E.C. Torres ha estudiado a los tiwanaku de San Pedro de Atacama (Chile), que todavía continúan utilizando rapés visionarios de forma ritual.

En México se utiliza también la hierba Ska Pastora (Salvia Divinorum), mascándola o fumándola. El principio activo de la ska pastora es la salvinorina A, que actúa como disociativo. Los chamanes recogen las hojas de la planta para utilizarlo fundamentalmente como adivinatorio, en ellos mismos o para quien pueda solicitarlo. La sensación de proyección astral de la Salvia es asimilada a la capacidad del espíritu de volar.

La coca (Erithroxylon Coca), que contiene cocaína, también ha sido utilizada en Sudamérica ritualmente, como estimulante y euforizante, aunque debido a las mafias del narcotráfico, toda la cultura asociada a la coca ha desaparecido para abastecer a occidente de clorhidrato de cocaína, una de las sustancias con mayor poder de adicción que existen.

También ha sido usado como visionario el tabaco, tanto en la versión que conocemos los europeos (Nicotiniana Tobacum) como la Nicotiniana Rustica, con más de cinco veces el contenido en nicotina que la Tobacum.

 

Conclusiones

La mayoría de las culturas precolombinas tienen un antecedente de consumo de visionarios, ya sea peyote, hongos psilocíbicos, ayahuasca, ska pastora, semillas con LSA, rapés visionarios, tabaco, daturas, coca o muchas otras que no han sido citadas. De hecho, el consumo de estas sustancias suele configurar la visión del mundo de estas tribus, como los jíbaros, que consideran que la realidad cotidiana no es la auténtica, o los huicholes, que recorren grandes distancias en una peregrinación anual al desierto para encontrarse con los espíritus de sus antepasados.

Estas creencias se han adaptado a los nuevos tiempos, normalmente fundiéndose en cultos sincréticos con el cristianismo, como la Iglesia Nativa Americana o la Uniao do Vegetal, pero sin perder sus raíces adquiridas por los estados de conciencia alterados proporcionados por plantas y hongos visionarios.

 

 

CONCLUSIONES FINALES

El consumo de visionarios está presente en gran parte de las culturas humanas, allá donde los reinos vegetal y hongo han aportado estas sustancias, el ser humano se las ha ingeniado para utilizarlas para alterar su estado de conciencia, ya fuese para embriagarse o de forma ritual, para entrar en contacto con lo incognoscible o lo ilimitado, con sus dioses al fin y al cabo.

Además de los pueblos mencionados en la monografía, existen datos de muchos otros pueblos y sustancias; por ejemplo, los antiguos egipcios utilizaban medicinalmente el opio (Papaver Somniferum), y se especula, por los grabados hallados, que pudieron conocer alguna variedad de hongo psilocíbico (presentes por todo el globo); o en el áfrica subsahariana se lleva utilizando desde hace miles de años el khat (Catha Edulis), una planta que contiene catinona, una fenetilamina estimulante parecida a la efedrina y la anfetamina, y también la iboga (Tabernanthe Iboga), que contiene ibogaína, una triptamina de efectos enteógenos y psiquedélicos (esta planta es la base de la religión bwiti). La lista podía extenderse mucho más.

De hecho, la naturaleza de la sustancia pudo influir en la cultura y la religión de los pueblos; por ejemplo, la LSA consumido por los griegos y romanos en el templo de Eleusis es una triptamina con más efecto psiquedélico que enteogénico, y que plantea muchas cuestiones presentes en la filosofía griega, mientras que la ayahuasca es mucho más enteógena que psiquedélica, y ha terminado fundiéndose con el cristianismo, asimilando sus ritos, santos y vírgenes. Los cultos basados en el peyote o los hongos psilocíbicos también han acabado la mayoría de las veces fundiéndose con el cristianismo, basten los ejemplos de la Iglesia Nativa Americana, que creen que Jesucristo fue quien les dio el conocimiento del peyote, o los mazatecas, que creen que dios les dio el hongo porque no saben leer, como un sustituto de la Biblia. Álvaro Estrada, biógrafo de María Sabina, afirma que la chamán veía un libro en sus trances, y de él extraía sabiduría, aunque ella no sabía leer. Juan José Piñeiro, etnobotánico, ha confirmado que la visión del libro es común entre los pueblos que consumen hongos psilocíbicos.

Cuando los españoles llegaron a América, algunos de los primeros franciscanos, como Fray Bernardino de Sahagún, afirmaban que era difícil evangelizar a ciertas tribus de indígenas; en cuanto a su moralidad, eran prácticamente intachables según la visión cristiana, pero no veían la necesidad de tener un intermediario para tratar con dios, ya que ellos hablaban con él directamente gracias a las diversas plantas y hongos que utilizaban en sus ceremonias.

Todas estas sustancias son enteógenas o psiquedélicas, y generalmente tienen ambos efectos. La experiencia religiosa o la revelación de la naturaleza de la realidad (se ha llamado a los psiquedélicos “test de realidad”) que estas plantas y hongos pueden inducir muy bien podía haber condicionado muchos aspectos de la vida de los pueblos; Albert Hoffmann, tras haber aislado la psilocybina, realizó un autoensayo, y durante la experiencia se preguntó si su conocimiento de la procedencia mexicana de las setas influía en sus visiones, pues estas tomaban un aspecto “mexicano”, es decir, con formas típicas del arte azteca precolombino; aunque más tarde cayó en la cuenta de que eran las visiones inducidas por los hongos lo que había influido en el arte de los aztecas.

El ser humano pudo muy bien por puro azar conocer los efectos de estas sustancias, ya que muchas de ellas, para ser activas, no es necesario más que ingerirlas directamente tal y como salen de la naturaleza. Otras llevan una mayor preparación, como la Amanita Muscaria, que ha de ser secada, o los rapés visionarios, que además han de ser molidos (obviando el hecho de que a quién se le ocurriría el primero aspirar nasalmente ese polvo). Incluso puede ser comprensible esas tribus que lamen sapos (de la especie Bufo Marinus o Bufo Alvarius) o incluso aspiran nasalmente hormigas alucinógenas, ya que la causa (la planta/hongo/animal) y el efecto (el trance místico o la ebriedad) están bastante claros, pero el caso de la ayahuasca requiere una mención especial: primero, porque necesita de dos componentes para ser activa, el IMAO y la DMT, y ninguno de ellos por sí solo es activo (de hecho el IMAO, la harmalina, puede ser mortal si se excede la dosis o se combina con ciertos alimentos), y sin embargo se viene preparando ayahuasca desde hace miles de años en el amazonas. En segundo lugar, la ayahuasca es un enteógeno pangeico. El bioquímico Jonathan Ott ha estudiado la fórmula de la ayahuasca, y ha concluido que puede fabricarse anahuasca en prácticamente cualquier región geográfica de la tierra utilizando plantas locales (por ejemplo, la zanahoria –Daucus Carota_ es una fuente de DMT).

Todas esta sustancias siempre han estado ahí, y el ser humano las ha consumido, pero varias veces en la historia, el poder ha tratado de hacerse con ellas para cumplir sus propios designios (normalmente como medio de control social, como pasa en Colombia con la coca, como pasó en México cuando los aztecas monopolizaron los hongos o como aún pasa en Siberia, que las Amanita Muscaria son monopolizadas por los ricos); o ha intentado prohibirlas ante la incapacidad de controlarlas y prever sus efectos, como sucedió a finales de los años sesenta en Estados Unidos tras el auge del movimiento hippy y la LSD, una curiosa sustancia que elimina la parte enteogénica de la LSA para presentarse como un psiquedélico puro, una herramienta de la razón y no de los sentimientos.

La religión de muchos pueblos, y buena parte de su cultura, viene en parte condicionada por las sustancias visionarias que consumían o consumen esos pueblos. De hecho, la abundancia de esta sustancias (por citar solo nuestro país, aquí se dan tres clases de hongos psilocíbicos, Amanita Muscaria, varias fuentes vegetales de IMAO y DMT para preparar anahuasca, opio ibérico, cáñamo, estramonio, mandrágora y otras daturas, así como Ephaedra Vulgaris, fuente del estimulante efedrina) y su similitud química y funcional con nuestros neurotransmisores, así como la capacidad de la mayoría de ellas de servir como algo más que un medio de evasión, hace pensar que quizá la naturaleza las puso ahí para que el ser humano (y otros animales), a modo de vitaminas, las consuma para sacar el máximo rendimiento de su cerebro.

 

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