Abandonarme al destino, abandonarme a la divinidad

Decía Séneca que sobre el pasado hasta los dioses perdieron todos sus derechos. Mas no estoy seguro. Lo cierto es que pasara lo que pasara, el pasado es el antecedente del hoy que habitamos.
Ese pasado que no acertamos a mantener constante, que se nos antoja diferente cada vez que arribamos a una nueva atalaya del espíritu desde la que lo volvemos a mirar, forma parte del hoy porque es su génesis.

Y lo que es es lo que hay. Lo que no es, no es. Más allá de esta fórmula quasi tautológica hay monstruos.
Fue necesariamente como fue? Y qué importa? Acaso no ocurrió como ocurrió?
Nuestra ignorancia o nuestro continuo rehacer el pasado cambian el presente?
Podemos cambiar el pasado, es innegable, hay tantos pasados cuantos observadores de un mismo hecho, y tantos observadores en mí cuantos dedos y dados habitan en mis pies y manos. Si, pero al cambiar el pasado cambiamos el presente?

El presente es éste, no lo podemos cambiar. Tal vez podamos cambiar el futuro, desde luego podemos cambiar el pasado, pero no el presente, no este instante.

Lo que no se puede cambiar es así necesariamente?
El monstruo que se esconde en la aventura metafísica por los corredores de este descubrimiento es el destino. Ante el destino cualquier acción es vana, cualquier propósito es alucinación, cualquier intención es desvarío, cualquier proyecto es locura. El destino devora la libertad, los proyectos, la responsabilidad e incluso el pecado, pues cómo puede pecar quién no puede elegir qué hará?
Si el pasado ocurrió como ocurrió necesariamente, si el presente es como es necesariamente, si el futuro será como tiene que ser de modo inevitable, del modo en que está diseñado en los libros secretos de los dioses, la libertad es ficción.
Lo único sensato es el abandono al destino ya escrito, dejar de oponerse a algo que, queramos o no y hagamos lo que hagamos, ocurrirá, abandonarse y aceptar lo que necesariamente ocurrirá.
Incluso abandonarse es falsedad, pues nadie que no tuviera que abandonarse según está escrito en el guión del libro del destino (o de los dioses) se abandonará a nada.
Y si no hay destino? Y si somos libres, verdaderamente libres de elegir?
Entonces el pasado pudo haber sido de otro modo (incluso hay físicos que dicen que fue de otro modo en otro universo).
Entonces el presente es así por puro azar, por la confluencia de muchas voluntades en conjunción con leyes inexorables (o tal vez no tan inexorables) del universo, por la acción de fuerzas poderosas casi nunca coincidentes.
Entonces el futuro no está diseñado. Elegimos. Aún cuando no queremos hacerlo, elegimos. No elegir es también una elección.
Tiene así sentido abandonarse? Abandonarse a qué?
Si dios (o la divinidad) es omnisciente y omnipotente, si todo lo puede y todo lo sabe, incluso lo que tiene que ocurrir, el destino es una cadena de la que jamás conseguiremos liberarnos.
Y si no hubiera un único dios?
Y si el lado oscuro de la fuerza fuera el contrapeso del lado claro?
O qué os parece si dios, aún siendo único, no sea omnisciente? O no sea omnipotente?
En todos esos casos abandonarse es secundar sus planes, los planes de un dios o los planes de ese dios que diseña de forma semejante a como lo hacemos nosotros, o secundar los planes de esta o de aquella diosa.
Abandonarse es abandonarse con la intención de unir nuestra acción a su propósito para que su proyecto sea mañana nuestro presente.
Desde esta concepción del mundo y de la vida somos libres, nos podemos abandonar, podemos experimentar que la fuerza del abandono nos lleva más allá que cualquiera de nuestros planes. Solo tenemos que escuchar la fuerza en nuestro interior, escuchar a la divinidad que nos habla desde nuestro corazón, y abandonarnos a ella.
Desde este abandono y esta incertidumbre, que puede colmar la esperanza, somos libres.
Desde esta experiencia de poder y autopoder, somos libres.
Desde esta consciencia del destino como intención de un futuro posible, somos libres.
Desde la sabiduría que nos da el formar parte del espíritu absoluto, somos libres.
Destino, libertad y abandono ya pueden ser una unidad en la acción y en la concepción del mundo y de la vida.
La unidad en la acción va acompañada de la unidad de consciencia y de espíritu, de la reunión en torno a la mesa del diálogo de todos nuestros yoes, de la reunión todas nuestras máscaras ante la llamada de nuestro ser interior. De ahí nace la coherencia.
Y de la coherencia surge la felicidad de trasfondo, esa felicidad que nada puede suprimir.
Felicidad acompañada de eficacia en el cumplimientos de nuestro destino.
Eficacia acompañada de amor.
Amor acompañado de personas, de naturaleza, de diosas y de fuerza.
Felicidad acompañada del gran espíritu.
Sin embargo, conviene recordar que la divinidad no es única, o, por decirlo de otro modo, tiene contrapeso, por eso podemos acompañarla en su proyecto. Y por eso el abandono no es único, podemos también abandonarnos a otros dioses, o al lado oscuro de la fuerza.
O podemos profesar un ateísmo consecuente y feroz, y afirmarnos autores de nuestro destino, creadores de nuestro mundo a voluntad nuestra.
Las dos últimas opciones nos alejan del camino del amor, pero no por ello son falsas o incorrectas. No hay más criterio para la elección que el que late en el corazón de cada ser humano, y aunque todos somos iguales, todos somos diferentes.
Por ahí van los tiros.
Abu Fran. Abdal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos
Responsable Fernando López Espallardo. +info....
Finalidad Gestionar y moderar tus comentarios.. +info...
Legitimación Consentimiento del interesado. +info...
Destinatarios No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. +info...
Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional.
Información adicional Puedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información.

WhatsApp chat